
Te vi, Daniel Hendler. Ayer, en el Parque Centenario. Justo salías de ahí y yo también. Ibas con tu mujer y un bebé, que ella llevaba en un carrito. Sos petiso; te hacía alto o al menos un poco más de lo que sos. Vestías sencillo; short de playa, remera y ojotas. Y, como buen uruguayo, llevabas el termo abajo del brazo y el mate en la mano.
Siempre me dio mucha bronca verte actuar, por tu pasividad. No me transmitís nada. Cuando te vi en alguna película, cosa que traté de evitar después de la primera vez, me daban ganas de gritarte que te despiertes. Lo mejor que hiciste, lejos, fue esa propaganda de Telefónica. Hace poco la vi, en uno de esos programas que repiten cosas de otrora. Es muy graciosa.